"Quién sabe Marta", de Francisca Ure, puede verse todos los miércoles a las 21hs en el TEATRO DEL ABASTO -Humahuaca 3549-. Reserva de entradas al 4865-0014 o en la página del teatro, www.teatrodelabasto.com
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Marta "Detras de Escena"
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Dalmiro Zantleifer Ojeda
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Quién sabe Marta por GEOTEATRAL
| Quién sabe Marta - Crítica |
| Un lenguaje plural para una mujer plural. Obra escrita y dirigida por Francisca Ure, con gran elenco. Critica de Bettina Girotti. |
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Reportaje a Francisca Ure en Crítica Teatral
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| ...no hubo nada que esté demasiado pensado en Marta. | ||
CRÍTICA TEATRAL: Como se generó el proyecto: cuál fue el o los disparadores. Las referencias a Alicia, que estructuran el material, ¿surgieron desde el inicio?
FRANCISCA URE: Alguien me había hablado de la posibilidad de hacer foto novelas. Con esa idea en la cabeza me aparecieron fotos de Marta. Escribí las imágenes e instantáneamente aparecieron los textos. En un lapso de quince días había escrito el ochenta por ciento. Las influencias más marcadas quizás están en Alicia porque la había releído hace muy poco y se me aparecía todo el tiempo su manera de pensar, sus autocríticas, su exigencia para con los demás. También el darle importancia a la obra de Carroll permitió un trabajo de la puesta en escena con un código distinto, en relación a los audiovisuales y dejó abierta la puerta para otras influencias musicales y estéticas. Muchas aparecieron al principio y muchas en los últimos días antes de estrenar, y hasta diría que siguen apareciendo.
CT: El texto, ¿fue producto de un proceso de dramaturgia escénica o ya estaba armado desde antes de comenzar a ensayar?
FU: A ver, el texto estaba casi todo escrito, lo que no estaba era la dramaturgia de la obra. Yo no sabía que iban a ser varias martas, ni que eran distintas, ni que tal texto era dicho por una reina. Solo tenía los textos en forma, se podría decir, de novela. El trabajo de la puesta en escena fue fundamental a la hora de armar la dramaturgia, el hilo, la estructura.
CT: ¿Cómo y durante cuánto tiempo se desarrolló el proceso de ensayos? ¿Cómo trabajaron el abordaje de lo biográfico y de lo identitario de un mismo personaje, a partir de la multiplicación de actrices?
FU: Los ensayos duraron en principio cuatro meses, después hicimos un work in progress y finalmente ensayamos tres meses más y estrenamos. Además era pocas veces por semana, fue un proceso bastante fresco. Los ensayos tuvieron una primera etapa donde la música fue protagonista y sirvió para la construcción de la corporalidad y la calidad de energía que tiene Marta, como personaje único. Después cuando abordamos el texto, fuimos diferenciando a cada una, pero intentando que lo que aparecía no se saliera de la identidad de Marta, sino que aportara a la construcción. Fue muy rico ver como las actrices, sin que yo se los pidiera, sumaban a su propuesta lo que aparecía en el trabajo de otra, y lo traducían a su propia Marta, de una manera única, gestual, inexplicable.
CT: ¿Cómo pensaste la relación entre la imagen y la escena?
FU: Si dijera que lo pensé yo, estaría robando. Lo pensamos en equipo, ojala tuviera una cabeza tan grande como para que se me ocurra todo eso a mi. Fue trabajo de mesa, pensábamos juntos. Y además fue totalmente libre. Nos juntábamos, se hablaba de lo que había aparecido en los ensayos, tratábamos de entender la obra y cada uno se iba a trabajar en lo suyo. Después volvían con propuestas, con dibujos, con videos, ideas de vestuario, etc. Se tomaron muchas atribuciones y permisos, para mi eso fue increíble. Me encanta trabajar con pares, me aburre la dirección jerárquica. Quiero decir, me parece que los demás pueden tener ideas mejores que las mías sobre mi propia obra.
CT: En relación al vestuario, ¿cuál fue el criterio y la concepción que guió su armado?
FU: Hubo mucho antojo. Quiero esto, quiero aquello. Y lo que funcionaba fue quedando. El vestuario que las unifica fue un hallazgo. De repente estaban todas ahí mirándonos, con anteojos, medias y sombrero, y no podíamos creer lo que estábamos viendo. No lo pensamos demasiado, surgió así. Ahora que lo pienso no hubo nada que esté demasiado pensado en Marta.
Maximiliano de la Puente
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Marta te está esperando...
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Dalmiro Zantleifer Ojeda
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Con X de Marta
Por Maximiliano de la Puente, para Leedor.com
Marta es una incógnita. Al comenzar la función no sabemos nada de ella. Durante la obra, nos irá quedando claro que existen tantas Martas como actrices haya. Y si hubiera más actrices, (o actores por qué no) haciendo de Marta, tendríamos aún más miradas. Más puntos de vista sobre la realidad, sobre el mundo, sobre las Martas. Quién es Marta. Qué es Marta. ¿Una oficinista alienada, calentona, a punto de reventar? ¿Una revolucionaria solipsista? ¿Una reina que sólo vive en su interior, alejada de todo contacto con lo real? ¿Es un pez encerrado en una pecera del tamaño de un living? Quién es Marta. Cómo es Marta. Es algo que nunca sabremos. Cómo se construye la identidad de una persona. Qué es lo que se pone en juego en su construcción. La obra reflexiona, discute, disputa, juega, se divierte con la identidad de Marta. Y al hacerlo, se pregunta por ese proceso que en todos nosotros sucede. Que a ninguno deja indiferente. Qué es ser alguien. Convertirse en alguien. Asumir, tener una identidad ante el mundo. Todos los discursos interiores de esas Martas que se exteriorizan, o mejor dicho se vomitan, hacia el exterior, hacia nosotros, no hacen más que dar cuenta de las multiplicidades que somos, de lo imposible que es, en definitiva, conocer, conocernos. Reconstituir una personalidad homogénea, coherente, única. Somos siempre tantos como queramos ser. Como nos animemos a ser. Nuestra personalidad no existe. Es pura construcción, y como tal es modificable. Es arcilla en nuestras manos. Es locura y destrucción. Y no sólo calma, responsabilidad y temor, como nos enseña desde pequeños esta castradora sociedad. Somos, podemos llegar a ser tantos otros, que habitan en cada uno de nosotros, que nos da miedo. No nos reconocemos. Al final de la obra, Marta sigue siendo una incógnita. Marta nos angustia en su alienación, en su terror, en su soledad. Marta nos angustia en sus deseos incumplidos, tan cercanos, tan parecidos a los nuestros. Como cuando nos levantamos y nos vamos sin saludar a nadie. Como cuando los demás creen que somos agradables. Pero en realidad nosotras odiamos a toda la humanidad. Marta nos divierte: porque juega, porque es libre, porque rompe los esquemas de la mediocridad de su vida. Marta, en ese sentido, nos inspira. Marta, la obra, está construida desde una libertad y un espíritu lúdico apasionante. Marta se tira a la pileta y sale más que airosa, en su estructura estallada, en su inquietante interacción entre escena y video, que multiplica aún más las opciones posibles para intentar comprender quiénes son esas Martas, en su plasticidad corporal y visual, en el tratamiento de un vestuario que sorprende a cada rato, con actrices que ocultan capas y capas de ropa (en un juego de cajas chinas, similar al de la identidad, porque… ¿qué es lo que hay debajo de todo, una vez que supuestamente han caído todas las trabas, y que hemos develado todos los misterios?). Marta juega como una nena, y al hacerlo nos devuelve por un momento la alegría, en medio de tanta alienación, tanta miseria, tanta mediocridad. Marta sigue siendo entonces, (como ahora, como siempre, como nosotros), una incógnita. Pero una de esas que vale la pena desentrañar. Aunque sepamos que eso nunca realmente llegue a suceder.
Marta es una incógnita. Al comenzar la función no sabemos nada de ella. Durante la obra, nos irá quedando claro que existen tantas Martas como actrices haya. Y si hubiera más actrices, (o actores por qué no) haciendo de Marta, tendríamos aún más miradas. Más puntos de vista sobre la realidad, sobre el mundo, sobre las Martas. Quién es Marta. Qué es Marta. ¿Una oficinista alienada, calentona, a punto de reventar? ¿Una revolucionaria solipsista? ¿Una reina que sólo vive en su interior, alejada de todo contacto con lo real? ¿Es un pez encerrado en una pecera del tamaño de un living? Quién es Marta. Cómo es Marta. Es algo que nunca sabremos. Cómo se construye la identidad de una persona. Qué es lo que se pone en juego en su construcción. La obra reflexiona, discute, disputa, juega, se divierte con la identidad de Marta. Y al hacerlo, se pregunta por ese proceso que en todos nosotros sucede. Que a ninguno deja indiferente. Qué es ser alguien. Convertirse en alguien. Asumir, tener una identidad ante el mundo. Todos los discursos interiores de esas Martas que se exteriorizan, o mejor dicho se vomitan, hacia el exterior, hacia nosotros, no hacen más que dar cuenta de las multiplicidades que somos, de lo imposible que es, en definitiva, conocer, conocernos. Reconstituir una personalidad homogénea, coherente, única. Somos siempre tantos como queramos ser. Como nos animemos a ser. Nuestra personalidad no existe. Es pura construcción, y como tal es modificable. Es arcilla en nuestras manos. Es locura y destrucción. Y no sólo calma, responsabilidad y temor, como nos enseña desde pequeños esta castradora sociedad. Somos, podemos llegar a ser tantos otros, que habitan en cada uno de nosotros, que nos da miedo. No nos reconocemos. Al final de la obra, Marta sigue siendo una incógnita. Marta nos angustia en su alienación, en su terror, en su soledad. Marta nos angustia en sus deseos incumplidos, tan cercanos, tan parecidos a los nuestros. Como cuando nos levantamos y nos vamos sin saludar a nadie. Como cuando los demás creen que somos agradables. Pero en realidad nosotras odiamos a toda la humanidad. Marta nos divierte: porque juega, porque es libre, porque rompe los esquemas de la mediocridad de su vida. Marta, en ese sentido, nos inspira. Marta, la obra, está construida desde una libertad y un espíritu lúdico apasionante. Marta se tira a la pileta y sale más que airosa, en su estructura estallada, en su inquietante interacción entre escena y video, que multiplica aún más las opciones posibles para intentar comprender quiénes son esas Martas, en su plasticidad corporal y visual, en el tratamiento de un vestuario que sorprende a cada rato, con actrices que ocultan capas y capas de ropa (en un juego de cajas chinas, similar al de la identidad, porque… ¿qué es lo que hay debajo de todo, una vez que supuestamente han caído todas las trabas, y que hemos develado todos los misterios?). Marta juega como una nena, y al hacerlo nos devuelve por un momento la alegría, en medio de tanta alienación, tanta miseria, tanta mediocridad. Marta sigue siendo entonces, (como ahora, como siempre, como nosotros), una incógnita. Pero una de esas que vale la pena desentrañar. Aunque sepamos que eso nunca realmente llegue a suceder.
Por Martín Fernández Tojo
En Escena Hoy
En la ciudad de Buenos Aires hay miles de hogares de una sola persona. Entre ellos estaría el departamento de Marta, una mujer bastante neurótica, un tanto fóbica, otro tanto depresiva, pero también soñadora, decidida y guerrera. Marta, interpretada por siete actrices, vive una vida en la cual la "puta soledad" la acecha por doquier. Aburrida de la gente y hasta de sí misma consigue un trabajo que la aburre aún mas llevando la situación a una instancia en que es imperioso hacer algo.
La primera propuesta de Francisca Ure, en su rol de dramaturga y directora, tienen dos características particulares que le dan a la obra un toque singular que la mayoría de las veces juega a favor y en algunas pocas en contra. La impunidad de la directora para hacer con la escena lo que se le viene en gana suma puntos generando momentos deliciosamente sorpresivos. Por otro lado, el espíritu lúdico que recorre la puesta crea climas distendidos y sumamente divertidos que el espectador seguro disfrutará. Como contrapartida, la obra tiene unos pocos momentos en que la acción se pierde en la fantasía del personaje y deja al público a la deriva buscando una cuerda para seguir el hilo de la historia. Aún así, Quien sabe M logra con éxito meternos en el mundo de Marta y acompañarla gustosamente en ese cambio que piensa realizar. A esto se suma el hecho de que las actrices se divierten a la chancho en el escenario y eso se transmite gratamente al espectador. Casi como una performance pero hilvanada por detrás con una historia simple y contundente; la obra es absolutamente disfrutable y esperanzadamente realista.
Las siete Martas que componen al personaje juegan sus papeles con gran ductilidad, cantan, bailan y se desesperan de soledad mientras sacan constantemente nuevos juegos para ofrecer a la platea. Se destacan también la realización en video y la selección musical que completan este auspicioso arranque de Ure.
Marta, que bien podría ser cualquier mujer o cualquier hombre, piensa que un cambio radical siempre en positivo pero... ni ella lo sabe.
En Escena Hoy
En la ciudad de Buenos Aires hay miles de hogares de una sola persona. Entre ellos estaría el departamento de Marta, una mujer bastante neurótica, un tanto fóbica, otro tanto depresiva, pero también soñadora, decidida y guerrera. Marta, interpretada por siete actrices, vive una vida en la cual la "puta soledad" la acecha por doquier. Aburrida de la gente y hasta de sí misma consigue un trabajo que la aburre aún mas llevando la situación a una instancia en que es imperioso hacer algo.
La primera propuesta de Francisca Ure, en su rol de dramaturga y directora, tienen dos características particulares que le dan a la obra un toque singular que la mayoría de las veces juega a favor y en algunas pocas en contra. La impunidad de la directora para hacer con la escena lo que se le viene en gana suma puntos generando momentos deliciosamente sorpresivos. Por otro lado, el espíritu lúdico que recorre la puesta crea climas distendidos y sumamente divertidos que el espectador seguro disfrutará. Como contrapartida, la obra tiene unos pocos momentos en que la acción se pierde en la fantasía del personaje y deja al público a la deriva buscando una cuerda para seguir el hilo de la historia. Aún así, Quien sabe M logra con éxito meternos en el mundo de Marta y acompañarla gustosamente en ese cambio que piensa realizar. A esto se suma el hecho de que las actrices se divierten a la chancho en el escenario y eso se transmite gratamente al espectador. Casi como una performance pero hilvanada por detrás con una historia simple y contundente; la obra es absolutamente disfrutable y esperanzadamente realista.
Las siete Martas que componen al personaje juegan sus papeles con gran ductilidad, cantan, bailan y se desesperan de soledad mientras sacan constantemente nuevos juegos para ofrecer a la platea. Se destacan también la realización en video y la selección musical que completan este auspicioso arranque de Ure.
Marta, que bien podría ser cualquier mujer o cualquier hombre, piensa que un cambio radical siempre en positivo pero... ni ella lo sabe.
Una Marta, muchas Martas
por Ivana Szerman
Orilla Sur
Orilla Sur
El 16 de febrero se repuso Quién sabe Marta, de Francisca Ure. La obra en la que siete actrices son una y muchas a la vez migró del teatro Huella al Teatro del Abasto y se presenta todos los miércoles a las 21.
Marta es Marta, reza la dirección del blog de la obra. Y esa fórmula contiene una infinidad de cosas. Decir que Marta es Marta es decir que Marta es por lo menos siete Martas distintas, como los enanitos de Blanca Nieves.
Marta consigue trabajo en una oficina. Marta establece una relación con la verdulera del supermercado. Marta es cantante, es guerrillera, es reina de corazones y también un pajarito o un pez.
En el universo onírico que plantea la joven Francisca Ure, hija de Alberto Ure, una mujer solitaria y que no se relaciona con nadie atraviesa distintos estados que la llevan a la liberación. Es la cabeza de Marta, corporizada en siete jóvenes, bellas y talentosas actrices: Clarisa Hernández, Sol Tester, Cinthia Guerra, Laura Aneyva, Nadia Marchione, Luciana Sanz y María Florencia Savtchouk.
Se trata de una obra extremadamente musical, lo cual no necesariamente la hace pertenecer a ese género. En algunos tramos es más cercana a un video clip con cuerpos reales, que juega con la presencia de una enorme pantalla en la que se refleja el mundo de Marta, y con siete sillas, una para cada Marta.
Marta canta, baila y rockea, y genera un universo apto de ser atravesado un miércoles a la noche, en la mitad de la semana, y que aporta bríos para lidiar con lo que queda.
Quién sabe Marta
Miércoles 21 hs
Teatro del Abasto - Humahuaca 3549
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Trailer de "Quién Sabe Marta" en Alternativa Teatral
Ya se puede ver el trailer de la obra que está compitiendo en el concurso de trailers teatrales que organiza Alternativa Teatral.
Lo pueden ver y comentar aquí http://www.alternativateatral.com/trailer98-quien-sabe-marta
Lo pueden ver y comentar aquí http://www.alternativateatral.com/trailer98-quien-sabe-marta
Marta entre lo mejor de 2010, para El Caleidoscopio de Lucy
LO MEJOR DEL TEATRO 2010
Ver fuente original
viernes 24 de diciembre de 2010
Lo mejor del teatro 2010
El 2010 continuó con el ritmo de crecimiento en la cantidad de obras de teatro pero como siempre decimos, la cantidad no hace a la calidad. La temporada empezó fuerte con “Un Dios Salvaje” y “La noche antes de los bosques” en La Plaza, con temáticas fuertes tanto con un elenco de cuatro actores (Peña-Onetto-Mirás-Goity) y un unipersonal a cargo de Mike Amigorena. Después, hubo un bajón importante, mechado con re-estrenos o nuevas temporadas de excelentes puestas como “Arlequino”, “Hotel Melancólico”, “Un hueco” o “Amentia”. Pero no había que preocuparse porque después si, aparecieron puestas de alto valor pero en los lugares más recónditos como “Quien sabe Marta”, la luminosa creación de Francisca Ure o “Dóciles y útiles”, un proyecto de graduación del IUNA, dirigido por Analia Couceyro. Estas dos puestas fueron de las más creativas del 2010. Otra de las gemas escondidas fue “Sobre piedras” con la tormentosa y pasional relación que unió a Auguste Rodin con Camille Claudell. La forma en que se llevó a cabo esta puesta y la pasión de la misma la ubica entre lo mejorcito del año. ElKafka alumbró su rica propuesta teatral con “Los Talentos”, con tres chicos con el intelecto a flor de piel pero sin capacidad para relacionarse con una mujer. Dentro de las obras que dividió aguas entre los periodistas que fuimos a verla (colegas…el teatro va más allá de la calle Corrientes, Abasto y Palermo Hollywood), está “Todos quieren lágrimas”, la visceral y violenta metáfora creada por Maximiliano de la Puente en torno al trabajo. El Bachín Teatro, acorde con el año del Bicentenario, presentó la corrosiva y excelente “Mariano Moreno y un teatro de operaciones”, con su arsenal de humor, ironía y visión política.
Los musicales pisaron fuerte este año con “Chicago”, “Avenida Q” y “Sweeney Todd”, pero a consideración de El Caleidoscopio, quien se lleva las palmas es “La Parka”. Con un elenco aceitado, frescura y mucha capacidad de trabajo, fue EL musical del año, en el que predominó el talento por sobre a la inversión realizada o al lugar del teatro.
“Borzoi” fue una de las pocas obras políticas del año. Con un ambiente ominoso y un bombardeo constante de conceptos en medio de una escenografía novedosa y creativa, la puesta era una creación de contenido abrumadora que, asi como empezaba, terminaba, logrando que el espectador quedase estupefacto frente a lo visto.
“Nomeolvides en la niebla” e “Incidente Nora” son dos puestas que se han destacado en un formato que uno podría decir “como las de antes” aunque la primera más ligada al melodrama y la segunda a una comedia de enredos. Con actuaciones sólidas, fueron una alternativa por demás valedera para los sábados a la noche. “UnosDos” era una fábula urbana y cotidiana sobre la soledad y de cómo una pareja sigue después de haber sido pareja. Basada únicamente en un texto y actuación, tanto Carolina Tejeda como José Mehrez crearon dos personajes entrañables, reconocibles y muy bien realizados. En medio de tanta multimedia y pseudo creación vanguardista que repite cliches hasta el hartazgo, viene muy bien un proyecto simple y contundente.
Javier Daulte presentó el proyecto “Vestuarios” con “Vestuario de hombres” y “Vestuario de mujeres” que, en un año con varios mundiales a disputarse, vino bien para lo que sería un pantallazo de la forma en que nuestra sociedad se refleja en justas deportivas de variada intensidad y prestigio. La forma en que se hace extensible lo ocurrido en los vestuarios a nuestro comportamiento cotidiano –tanto de un partidito con los muchachos como s virtudes argentinas como la solidaridad, la corrección deportiva y demás.
Antes de ir terminando con este raconto, recordamos a estos “hechos teatrales” que se convertirán, con el tiempo, en obras de culto, craneadas por la Compañía de Funciones Patrióticas. La Compañía se encarga de crear sus propias versiones de textos referenciales a acontecimientos políticos del país. El detalle es que se presentan únicamente en fechas patrias. Estimados amigos, estén con la antena atenta para presenciar la próxima función porque es de un disfrute inmenso, al tiempo que contenido, seriedad, ironía y buenas actuaciones. Este año presentaron “Política Casera” y “Tres jueces para un largo silencio”. Pedir más, ¡imposible!
Para el final, dejamos las que consideramos las dos puestas del año: “Cada una de las cosas iguales” y “Estado de ira”. La primera fue una fábula política, social y teatral dividida en dos actos en los que se apelaba al ejercicio del espectador para completar esa catarata de conceptos e imágenes que se escupían del escenario con frenesí y la exactitud de un metrónomo. En cambio, la segunda desarrolla el hacer teatro de una manera simple pero al mismo tiempo, de una elaboración ardua y artesanal. Frescura, seriedad y talento artístico fueron las armas de esta puesta genial que toma a un grupo de trabajadores municipales quiere hacer “Hedda Gabler”.
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viernes 24 de diciembre de 2010
Lo mejor del teatro 2010
El 2010 continuó con el ritmo de crecimiento en la cantidad de obras de teatro pero como siempre decimos, la cantidad no hace a la calidad. La temporada empezó fuerte con “Un Dios Salvaje” y “La noche antes de los bosques” en La Plaza, con temáticas fuertes tanto con un elenco de cuatro actores (Peña-Onetto-Mirás-Goity) y un unipersonal a cargo de Mike Amigorena. Después, hubo un bajón importante, mechado con re-estrenos o nuevas temporadas de excelentes puestas como “Arlequino”, “Hotel Melancólico”, “Un hueco” o “Amentia”. Pero no había que preocuparse porque después si, aparecieron puestas de alto valor pero en los lugares más recónditos como “Quien sabe Marta”, la luminosa creación de Francisca Ure o “Dóciles y útiles”, un proyecto de graduación del IUNA, dirigido por Analia Couceyro. Estas dos puestas fueron de las más creativas del 2010. Otra de las gemas escondidas fue “Sobre piedras” con la tormentosa y pasional relación que unió a Auguste Rodin con Camille Claudell. La forma en que se llevó a cabo esta puesta y la pasión de la misma la ubica entre lo mejorcito del año. ElKafka alumbró su rica propuesta teatral con “Los Talentos”, con tres chicos con el intelecto a flor de piel pero sin capacidad para relacionarse con una mujer. Dentro de las obras que dividió aguas entre los periodistas que fuimos a verla (colegas…el teatro va más allá de la calle Corrientes, Abasto y Palermo Hollywood), está “Todos quieren lágrimas”, la visceral y violenta metáfora creada por Maximiliano de la Puente en torno al trabajo. El Bachín Teatro, acorde con el año del Bicentenario, presentó la corrosiva y excelente “Mariano Moreno y un teatro de operaciones”, con su arsenal de humor, ironía y visión política.
Los musicales pisaron fuerte este año con “Chicago”, “Avenida Q” y “Sweeney Todd”, pero a consideración de El Caleidoscopio, quien se lleva las palmas es “La Parka”. Con un elenco aceitado, frescura y mucha capacidad de trabajo, fue EL musical del año, en el que predominó el talento por sobre a la inversión realizada o al lugar del teatro.
“Borzoi” fue una de las pocas obras políticas del año. Con un ambiente ominoso y un bombardeo constante de conceptos en medio de una escenografía novedosa y creativa, la puesta era una creación de contenido abrumadora que, asi como empezaba, terminaba, logrando que el espectador quedase estupefacto frente a lo visto.
“Nomeolvides en la niebla” e “Incidente Nora” son dos puestas que se han destacado en un formato que uno podría decir “como las de antes” aunque la primera más ligada al melodrama y la segunda a una comedia de enredos. Con actuaciones sólidas, fueron una alternativa por demás valedera para los sábados a la noche. “UnosDos” era una fábula urbana y cotidiana sobre la soledad y de cómo una pareja sigue después de haber sido pareja. Basada únicamente en un texto y actuación, tanto Carolina Tejeda como José Mehrez crearon dos personajes entrañables, reconocibles y muy bien realizados. En medio de tanta multimedia y pseudo creación vanguardista que repite cliches hasta el hartazgo, viene muy bien un proyecto simple y contundente.
Javier Daulte presentó el proyecto “Vestuarios” con “Vestuario de hombres” y “Vestuario de mujeres” que, en un año con varios mundiales a disputarse, vino bien para lo que sería un pantallazo de la forma en que nuestra sociedad se refleja en justas deportivas de variada intensidad y prestigio. La forma en que se hace extensible lo ocurrido en los vestuarios a nuestro comportamiento cotidiano –tanto de un partidito con los muchachos como s virtudes argentinas como la solidaridad, la corrección deportiva y demás.
Antes de ir terminando con este raconto, recordamos a estos “hechos teatrales” que se convertirán, con el tiempo, en obras de culto, craneadas por la Compañía de Funciones Patrióticas. La Compañía se encarga de crear sus propias versiones de textos referenciales a acontecimientos políticos del país. El detalle es que se presentan únicamente en fechas patrias. Estimados amigos, estén con la antena atenta para presenciar la próxima función porque es de un disfrute inmenso, al tiempo que contenido, seriedad, ironía y buenas actuaciones. Este año presentaron “Política Casera” y “Tres jueces para un largo silencio”. Pedir más, ¡imposible!
Para el final, dejamos las que consideramos las dos puestas del año: “Cada una de las cosas iguales” y “Estado de ira”. La primera fue una fábula política, social y teatral dividida en dos actos en los que se apelaba al ejercicio del espectador para completar esa catarata de conceptos e imágenes que se escupían del escenario con frenesí y la exactitud de un metrónomo. En cambio, la segunda desarrolla el hacer teatro de una manera simple pero al mismo tiempo, de una elaboración ardua y artesanal. Frescura, seriedad y talento artístico fueron las armas de esta puesta genial que toma a un grupo de trabajadores municipales quiere hacer “Hedda Gabler”.
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Las fantasías de las mujeres que nos habitan (crítica en Luna Teatral)
Por Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz
www.lunateatral.blogspot.com
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No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo,
no tendrás poder
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro,
ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.
El espacio se abre al espectador atravesando sus sentidos desde el sonido y la mirada; la pared pantalla de frente a la platea introduce a los personajes desdoblados de la personalidad de Marta, cuya fisonomía diferente alude sin embargo, a una forma de individualidad alejada de lo estentóreo; las muchas Martas que habitan son distintas pero todas ellas se muestran desde el exterior, desde el disfraz para enfrentar la vida, de una manera austera, desprovista de sensualidad. Sin embargo, los sueños y las fantasías que hilan un recorrido expresado desde el expresionismo, el surrealismo e inclusive algunos elementos del teatro pánico que creara por los sesenta Fernando Arrabal, Roland Topor y Alejandro Jodorowsky1; van descubriendo todas las facetas de sus deseos, ayudando al personaje a encontrarse con lo negado, lo prohibido, lo silenciado. El personaje de Mónica, en el espacio virtual, que representa la autoridad, que reprime el vuelo de libertad que se anhela, es el fantasma de la sociedad que impide que un ser se exprese en su totalidad, dejando de ser entonces sólo la cáscara que lo recubre. Los siete monólogos, siete facetas de una única identidad, se construyen desde el humor, la música, la coreografía, y la alternancia con los diferentes niveles de voz, que marcan estados de ánimo, frustraciones, amores no correspondidos, deseos ocultos. La intertextualidad con Lewis Carroll y su Alicia en el país de las Maravillas, se pone en abismo cuando desde el sonido aparece la canción de Charly García, Alicia en el país, las coreografías de Marta Pajarito y Marta conejo y con la aparición de Marta convertida en la sangrienta Reina de Corazones. Como en un espejo2 que multiplica las imágenes, a su vez duplicadas por la pantalla, las posibles Martas recrean no ya el aspecto épico de una historia, sino en pleno siglo XXI, la modesta epopeya del heroísmo de atravesar la vida cotidiana sin perecer en el intento, y tratando de lograr evadirse del tedio, de la rutina, del amor circunstancial, de la soledad. Siete actrices, como siete son los días de la semana o los colores del arco iris, pero un solo personaje construido a partir de la representación repetitiva, siete voces que dilatan artificiosamente el espacio y el tiempo del relato. Marta es miope pero no quiere decir que no vea, sino que ve de otra forma, desde una corporeidad que es absolutamente femenina. Cuerpo de mujer atravesado por las fantasías infantiles –los siete enanitos de Blancanieves, Mary Poppins,…, por los deseos de la virginidad en ciernes y por los sueños de una maternidad plena. La puesta en escena tiene “perfume de mujer” y todas estas Martas nos llevan a preguntarnos cuál es la verdadera diferencia entre un hombre y una mujer, más allá de la dimensión física. La respuesta se impone: la posibilidad de que pueda emerger según la circunstancia cualquiera de las diferentes formas de posicionarse en el mundo simbólico. El ritmo escénico es vertiginoso, a través del cuerpo de las actrices -con su gestualidad, sus tonos y sus desplazamientos- y de la textura musical se construye un sentido polifónico -de voces con ritmos diferentes pero de similar importancia: corporeidad femenina posmoderna. Fragmentación también subrayada desde el vestuario, la escenografía y, en especial, desde el texto dramático. Fragmentación que provoca los espacios necesarios para que el espectador pueda construir su propio discurso, que se involucre, que accede a la construcción de sentido y que permite el entramado lúdico de una puesta desde lo real maravilloso.
Quién sabe Marta de Francisca Ure. Elenco: Clarisa Hernández, Sol Tester, Cinthia Guerra, Laura Aneyva, Nadia Marchione, Luciana Sanz, María Florencia Savtchouk. Diseño de escenografía y vestuario: Sol Soto. Realización de vestuario: Carolina Yoro, Sol Soto. Diseño de iluminación: Omar Possemato. Dirección: Francisca Ure.
1 El teatro Pánico, (Pan del dios griego, mitad hombre mitad animal) se caracteriza por el uso de lo grotesco, por la fusión de elementos contrarios, por la búsqueda del impacto y del escándalo en el espectador, su carácter psicodramático, la acentuación de los componentes sádicos, el humor y su negritud, lo ceremonial, y el trabajo con el tabú que conduce a la perplejidad del personaje y del espectador. El surrealismo de la puesta comparte con el Pánico las fijaciones y las imágenes de lo onírico, lo que aflora del inconsciente de Marta que se realiza en el presente de la representación, y del expresionismo la exaltación de las pasiones, la fragmentación de un relato, la búsqueda del límite en la construcción del personaje. Pero lo que aúna las tres poéticas mencionadas es el aspecto lúdico de la puesta que juega desde el lenguaje de la oralidad como desde lo gestual y corporal en su totalidad con el recuerdo de la libertad soñada en una infancia de cuento donde todo parecía posible, y a donde se quiere retornar como una edad dorada y perdida.
2 Como la Alicia de la novela de Carroll, la Marta de Francisca Ure admite más de una fisonomía, todas podemos ser Marta, como la necesidad del personaje de salirse de los corsés victorianos abarca a más de una Alicia. Se dice:cuenta la leyenda que el escritor envió al ilustrador una foto de Mary Hilton Babcock, aunque no hay pruebas que lo demuestren. Pero las ilustraciones no dejan lugar a la duda: Alice Liddell, la verdadera Alicia que inspiró los libros de Carrol, tenía el pelo negro y corto y llevaba flequillo, mientras que la Alicia de las ilustraciones, la de Tenniel, a pesar de estar dibujada en blanco y negro, lleva una melena larga, sin flequillo y aparentemente rubia. Lo cierto es que Carrol puso énfasis en el intricado argumento de su novela y en definir con precisión la personalidad de sus personajes dejando un lado las descripciones exhaustivas de la apariencia física de Alice y sus compañeros de viaje. Esta licencia que se permitió el escritor ha llevado a que todas y cada una de las Alicias que se conocen encajen a la perfección en el papel de la protagonista.
Sobre de cuántas Martas estamos hechos
Por Gabriel Peralta - Crítica Teatral
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Más palabras sobre Marta
La rima IV del Sevillano conocido como Gustavo Adolfo Bécquer siempre fue una de mis favoritas. Me provoca cierto alivio. Me da la seguridad de que mientras lo desee…a pesar de todo…siempre habrá poesía.
Con el teatro off me pasa algo similar. Siempre que un puñado de personas y sus talentos se den cita en una sala…siempre habrá teatro…y poesía.
Anoche fui a ver ‘Quien sabe Marta’, una obra escrita y dirigida por Francista Ure. Un único personaje…Marta…encarnado por 7 actrices que nos develan una Marta distinta en cada escena. Marta puede ser cualquiera. Marta tiene sus días…como todos. Marta se siente como cualquiera. Marta siente como todos. Marta actúa como cualquiera. Marta reacciona como todos. Marta está formada de momentos…de momentos de todos.
Quien no se identifica con algún momento de alguna Marta es porque simplemente no la conoció. Marta está ahí…al alcance de todos…en el teatro La Huella…en Medrano 535…reservando entradas en el 3528-2848 o entrando a Alternativa Teatral.
Me reí y pensé…alternativamente…simultáneamente.
Muy buena propuesta. Buen libro, buenas actuaciones, un concepto estético logrado…siempre actuando sobre una pantalla que proyecta imágenes que completan la escena de cada Marta. Esos espectáculos en los que sentimos que debemos dejar de aplaudir simplemente porque hay que irse…no porque falten ganas.
Vayan, por favor, vayan. No necesitan que les mande público…agotan todos los Sábados…se lo recomiendo al lector…no saben lo bien que la van a pasar. Busquen a Marta…se van a encontrar a ustedes.
Rima IV
No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve
Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!
Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;
Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
A nublar la pupila;
Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
A nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
"Encontrar la magia una y otra vez" - Entrevista a Francisca Ure
Por Romi Amodei - La luna y el arte blogspot
El calorcito de la vocación comenzó un día, en pleno juego, a amasarse en su corazón y un día sin más, todo se convirtió en luz y la puerta del destino se abrió para FRANCISCA URE.
“Durante muchos años el placer pasaba por el trabajo grupal, por juntarme con amigos a ensayar, a buscar. Las clases con Claudio Tolcachir en “Timbre 4”, fueron claves porque ahí se despertó algo que no pude frenar: querer trabajar y trabajar sin parar.
Después vinieron las funciones y ahí cambió todo, porque si bien el placer seguía siendo el mismo que antes, la exposición y el trabajo que te piden las funciones es otro. La repetición (con: “Porque todo sucedió en el baño”, de Lautaro Perotti, cumplimos dentro de poco 100 funciones) te hace darte cuenta que estudias durante muchos años para eso, para renovarte, para encontrar la magia una y otra vez. Lo que más placer me da es ir caminando al teatro sabiendo que tengo función. Me encanta”.

Empezó a estudiar teatro con Silvina Buzzetti a los trece años: “fueron años increíbles, yo no me daba cuenta que hacía teatro, simplemente iba y me divertía como loca. Teníamos un grupo genial, que si bien iba cambiando con los años siempre se mantenía una energía copada”.
A los diecinueve decide dedicarse de lleno al teatro y a la docencia y se fue a estudiar a Andamio 90.
Hoy a los veinticinco es actriz, docente de primero a séptimo grado y directora, actualmente dirige la obra: “Quién sabe Marta”.
Se puede ver los sábados las 21hs en el teatro Huella. Medrano 535. Entradas $25 y con descuento $20. Reservas porwww.alternativateatral.com

¿De qué se trata Quién sabe Marta?, cómo fue el proceso hasta llegar al público?
- Quién sabe Marta es una obra que cuenta “algo” de Marta. Digo algo porque lo que cuenta no es su vida, no es su historia, es contarla a ella, a una parte de ella o a todas sus partes, no lo sé. Marta son siete mujeres que representan partes o momentos distintos de esta mujer.
El proceso fue de mucho trabajo en muy poco tiempo. Llame a las actrices con las que quería trabajar, repartimos los textos caprichosamente y nos pusimos a ensayar. En tres meses teníamos lo que hoy es la estructura de la obra, con las proyecciones y el vestuario. Hicimos un working progress en Diciembre y en Mayo de este año estrenamos.

A tu criterio ¿qué es lo que hace a una buena actriz?
- Me gustan los actores particulares. Me gusta que sean únicos porque eso habla de valentía y el que no tiene coraje no me transmite lo mismo. Ojo, no estoy hablando de que seas un bicho raro eh, sino personal. Me fijo mucho en los ojos de los actores, si los veo en dificultades, si veo que les cuesta, me encanta. Como directora creo que es divertido trabajar entre los dos para buscar cosas nuevas, para romperse la cabeza. Si el actor es generoso, soy feliz.
¿Qué te deja liberar el estar arriba de un escenario?, quién te deja ser?
- Uff… no sé muy bien qué responder. Creo que me pone muy en contacto conmigo. Si estoy en cualquiera la función me pega un cachetazo y si estoy conectada conmigo son muchas cosas las que pueden pasar. Varía todo el tiempo.

Si tuvieras que darle un consejo a alguien que recién comienza la carrera, ¿qué dirías?
- Que se relaje, que hay tiempo para todo. Las cosas llegan solas si uno labura. Yo aprendí en el taller de juegos teatrales cuando era chica a no pedirle nada al teatro y me cuesta sostenerlo. Simplemente darle.
¿Tenés otros proyectos en puerta?
- No, por ahora no. Quiero descansar un poco. Tengo algunos proyectos en mente pero no necesariamente tienen que ver con el teatro. Hasta pienso que necesito unas vacaciones del teatro. Aparecen cosas pero me esta costando mucho pensar en seguir haciendo sin pensar en qué y por qué lo hago.
¿Cuál es tu mayor sueño como actriz?
- Seguir actuando hasta que sea muy vieja. Para eso tengo que llegar a vieja primero jaja.

El calorcito de la vocación comenzó un día, en pleno juego, a amasarse en su corazón y un día sin más, todo se convirtió en luz y la puerta del destino se abrió para FRANCISCA URE.
“Durante muchos años el placer pasaba por el trabajo grupal, por juntarme con amigos a ensayar, a buscar. Las clases con Claudio Tolcachir en “Timbre 4”, fueron claves porque ahí se despertó algo que no pude frenar: querer trabajar y trabajar sin parar.
Después vinieron las funciones y ahí cambió todo, porque si bien el placer seguía siendo el mismo que antes, la exposición y el trabajo que te piden las funciones es otro. La repetición (con: “Porque todo sucedió en el baño”, de Lautaro Perotti, cumplimos dentro de poco 100 funciones) te hace darte cuenta que estudias durante muchos años para eso, para renovarte, para encontrar la magia una y otra vez. Lo que más placer me da es ir caminando al teatro sabiendo que tengo función. Me encanta”.

Empezó a estudiar teatro con Silvina Buzzetti a los trece años: “fueron años increíbles, yo no me daba cuenta que hacía teatro, simplemente iba y me divertía como loca. Teníamos un grupo genial, que si bien iba cambiando con los años siempre se mantenía una energía copada”.
A los diecinueve decide dedicarse de lleno al teatro y a la docencia y se fue a estudiar a Andamio 90.
Hoy a los veinticinco es actriz, docente de primero a séptimo grado y directora, actualmente dirige la obra: “Quién sabe Marta”.
Se puede ver los sábados las 21hs en el teatro Huella. Medrano 535. Entradas $25 y con descuento $20. Reservas porwww.alternativateatral.com

¿De qué se trata Quién sabe Marta?, cómo fue el proceso hasta llegar al público?
- Quién sabe Marta es una obra que cuenta “algo” de Marta. Digo algo porque lo que cuenta no es su vida, no es su historia, es contarla a ella, a una parte de ella o a todas sus partes, no lo sé. Marta son siete mujeres que representan partes o momentos distintos de esta mujer.
El proceso fue de mucho trabajo en muy poco tiempo. Llame a las actrices con las que quería trabajar, repartimos los textos caprichosamente y nos pusimos a ensayar. En tres meses teníamos lo que hoy es la estructura de la obra, con las proyecciones y el vestuario. Hicimos un working progress en Diciembre y en Mayo de este año estrenamos.

A tu criterio ¿qué es lo que hace a una buena actriz?
- Me gustan los actores particulares. Me gusta que sean únicos porque eso habla de valentía y el que no tiene coraje no me transmite lo mismo. Ojo, no estoy hablando de que seas un bicho raro eh, sino personal. Me fijo mucho en los ojos de los actores, si los veo en dificultades, si veo que les cuesta, me encanta. Como directora creo que es divertido trabajar entre los dos para buscar cosas nuevas, para romperse la cabeza. Si el actor es generoso, soy feliz.
¿Qué te deja liberar el estar arriba de un escenario?, quién te deja ser?
- Uff… no sé muy bien qué responder. Creo que me pone muy en contacto conmigo. Si estoy en cualquiera la función me pega un cachetazo y si estoy conectada conmigo son muchas cosas las que pueden pasar. Varía todo el tiempo.

Si tuvieras que darle un consejo a alguien que recién comienza la carrera, ¿qué dirías?
- Que se relaje, que hay tiempo para todo. Las cosas llegan solas si uno labura. Yo aprendí en el taller de juegos teatrales cuando era chica a no pedirle nada al teatro y me cuesta sostenerlo. Simplemente darle.
¿Tenés otros proyectos en puerta?
- No, por ahora no. Quiero descansar un poco. Tengo algunos proyectos en mente pero no necesariamente tienen que ver con el teatro. Hasta pienso que necesito unas vacaciones del teatro. Aparecen cosas pero me esta costando mucho pensar en seguir haciendo sin pensar en qué y por qué lo hago.
¿Cuál es tu mayor sueño como actriz?
- Seguir actuando hasta que sea muy vieja. Para eso tengo que llegar a vieja primero jaja.

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En busca de la ruta feliz
Por Sandrina Gallego - Criticunder
Calificación: ★★★★
Calificación: ★★★★
La imagen de un film en el recorrido del trasfondo real desde la multiplicidad de Martas, llega a la sala, y una a una en el anhelo del ser nos cuenta de ella, empleada, soñadora, vecina, combativa en amor (el que no mata), tímida, pájaro-bailarina, solitaria, valiente, excitada, reina, cantante a capella, cuasi pez... en flagelo cotidiano, entrevera fantasías a corto plazo.
En la única piel de juventud de presente-futuro, asfixiado en un sistema, aventura la metamorfosis revelándose a si misma. Desde el principio las actrices en único personaje son protagonistas del conflicto que sucede en la cuantía de formas en que difiere el "Yo", en la prolifera historia.
Una silla para la transformación, un túnel de Martas, una pequeña escalera de tres grandes escalones que recorre parte del espacio llevando en longitud vertical la escena en cúmulo para la visión de la trama. Toda la dimensión es invadida por ellas y la interactividad de los diferentes recursos para la puesta.
Músicas modernas, coreografías, muchos colores y el guión de la directora-actriz-dramaturga Francisca Ure entrañado en la naturaleza de las cosas, indaga desentramando el rebusque de la vida en sociedad de un personaje que palpa la sencillez de la existencia. Colmada de imágenes y movimientos en la que la realidad del subconsciente trasciende en la disposición de genero artístico (...) y se encuentra intervenida como es de ser, por la pasión, el talento y la nobleza de ley motiv de la cuestión... y nuevamente, ser o no ser?... Quien sabe Marta...?!
¡Nuestra primera Crítica!
http://mecagoenlabohemia.blogspot.com/2010/05/marta.html
Recomendamos que entren al blog
Aquí la crítica:
En poco más de una semana aparecerá en el off porteño un nuevo personaje femenino que dará mucho que hablar. Viene pisando fuerte y no precisamente con zapatos de taco, avanza abriéndose lugar a codazos, llega después de mucho perderse y rebuscarse, llega enamorada, cansada, sola, enfadada, energúmena, viene cantando, baila y se cae por el camino, llega dispuesta a cortar cabezas y devorar corazones, siempre llorando a carcajada limpia.
Quién sabe Marta, opera prima como dramaturga de la actriz Francisca Ure, nos presenta a una mujer que pareciera ser la destilación de lo mejor y lo peor de todas. La débil, la víctima, la asustada, la solitaria, la nena, la jodida, la fea, la enojada, pero también la enamorada, la puta, la soñadora, la vieja, la decidida. Marta de todos los colores y para todos los gustos.
¿Qué pasa con el amor cuando no hay música en francés? ¿No serán las ficciones consumidas en la tierna infancia responsables de nuestras desdichas? ¿Quién quiere ser Alicia cuando se puede ser la Reina de Corazones? ¿Cuántas Martas hay en una?
El amor nos vuelve idiotas.
El infierno son los otros.
Es mentira pero duele.
La vocación era esto.
Quién sabe Marta, nos revela a un elenco de actrices hetereogéneo y potente. Cada una de ellas encarna a una Marta única, acaso cada vez más dislocada, más desmedida, más imprevisible. Todas ellas divertidas.
Mención aparte merece la puesta en escena, donde se aúnan con gracia animaciones de Dalmiro Zantleifer, la iluminación de Omar Possemato y el audiovisual de Martín Berra.
Recomendada por su frescura, su desparpajo, su originalidad bien entendida - es decir, en atención al origen de uno y no de la populosa novedad -, su manera de recordarnos que hay otros modos posibles para casi todo y que reírse de uno mismo sigue siendo la mejor de las salvaciones posibles.
Prepárense para reír.
Tranquilos, también van a pensar, sentir...
Quién sabe Marta, estrena el 15 de mayo.
Texto y dirección: Francisca Ure.
Actúan: Laura Aneyva, Cinthia Guerra, Clarisa Hernández, Nadia Marchione, Luciana Sanz, Florencia Savtchouk y Sol Tester.
Ilustraciones y animaciones: Dalmiro Zantleifer.
Iluminación: Omar Possemato.
Audiovisuales: Martín Berra.
Sábados 21hs.
Huella Teatro. Avda. Medrano 535.
Recomendamos que entren al blog
Aquí la crítica:
En poco más de una semana aparecerá en el off porteño un nuevo personaje femenino que dará mucho que hablar. Viene pisando fuerte y no precisamente con zapatos de taco, avanza abriéndose lugar a codazos, llega después de mucho perderse y rebuscarse, llega enamorada, cansada, sola, enfadada, energúmena, viene cantando, baila y se cae por el camino, llega dispuesta a cortar cabezas y devorar corazones, siempre llorando a carcajada limpia.
Quién sabe Marta, opera prima como dramaturga de la actriz Francisca Ure, nos presenta a una mujer que pareciera ser la destilación de lo mejor y lo peor de todas. La débil, la víctima, la asustada, la solitaria, la nena, la jodida, la fea, la enojada, pero también la enamorada, la puta, la soñadora, la vieja, la decidida. Marta de todos los colores y para todos los gustos.
¿Qué pasa con el amor cuando no hay música en francés? ¿No serán las ficciones consumidas en la tierna infancia responsables de nuestras desdichas? ¿Quién quiere ser Alicia cuando se puede ser la Reina de Corazones? ¿Cuántas Martas hay en una?
El amor nos vuelve idiotas.
El infierno son los otros.
Es mentira pero duele.
La vocación era esto.
Quién sabe Marta, nos revela a un elenco de actrices hetereogéneo y potente. Cada una de ellas encarna a una Marta única, acaso cada vez más dislocada, más desmedida, más imprevisible. Todas ellas divertidas.
Mención aparte merece la puesta en escena, donde se aúnan con gracia animaciones de Dalmiro Zantleifer, la iluminación de Omar Possemato y el audiovisual de Martín Berra.
Recomendada por su frescura, su desparpajo, su originalidad bien entendida - es decir, en atención al origen de uno y no de la populosa novedad -, su manera de recordarnos que hay otros modos posibles para casi todo y que reírse de uno mismo sigue siendo la mejor de las salvaciones posibles.
Prepárense para reír.
Tranquilos, también van a pensar, sentir...
Quién sabe Marta, estrena el 15 de mayo.
Texto y dirección: Francisca Ure.
Actúan: Laura Aneyva, Cinthia Guerra, Clarisa Hernández, Nadia Marchione, Luciana Sanz, Florencia Savtchouk y Sol Tester.
Ilustraciones y animaciones: Dalmiro Zantleifer.
Iluminación: Omar Possemato.
Audiovisuales: Martín Berra.
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